A unos 126 kilómetros del sur de
Fortaleza en Brasil, se encuentra este pequeño pueblo de pescadores
que han decidido abrirse al mundo creando un Consejo de Turismo
Comunitario y sostenible, donde ofrecen una alternativa al turismo de
masas, mucho más placentera y auténtica.
Los habitantes de Prainha do Canto
Verde están intentando planificar un turismo comercial y es la
propia comunidad quien se encarga de desarrollar los proyectos
turísticos en un área protegida.
Entre la oferta que proponen, están
los paseos en Jangadas, que son los veleros de los pescadores o
caminatas ecológicas, actividades comunitarias, talleres
gastronómicos, excursiones guiadas a pie a las dunas, manglares y
lagunas que hay por la zona,entre otras.
En cuanto al alojamiento, en Prainha do
Canto Verde, existen varias posadas que van desde los 25 euros hasta
los 43 euros la noche. En la Posada Sol y Mar, podrás disfrutar de
la hermosa playa muy cerca y además poseen un huerto orgánico que
te permite saborear la comida típica de una forma más saludable.
Los pescados y las langostas provienen frescas de los pescadores
artesanales de la comunidad.
Los servicios, la oferta cultural y
turística proviene principalmente de los habitantes de la comunidad
y los beneficios adquiridos sirven para mejorar la calidad de vida de
sus 200 habitantes. Cada año los visitan unos mil turistas que
suelen repetir año tras año debido a la grata experiencia que les
ofrece Prainha do Canto Verde.
Otros pueblos cercanos como Ponta
Grossa, Icapuí, Tatajuba o Cascavel, están también desarrollando
esta iniciativa de turismo comercial y sostenible.






