Mandalay es la capital religiosa de
Birmania. Fue la última capital del país antes de la colonización
Británica. Birmania es un país casi desconocido para los turistas y
ello hace que mantenga toda su esencia intacta. Hasta hace
relativamente poco, era muy complicado viajar a Birmania, pero poco a
poco se ha garantizado la seguridad de los turistas volviendo a
otorgar visados para su visita.
En Mandalay encontraremos templos
budistas, pagodas milenarias y construcciones que emergen desde la
exhuberante vegetación que hay en el país.
Cuando los ingleses colonizaron
Birmania, encontraron en Mandalay una gran capital, con grandes
edificios civiles y religiosos, aunque los primeros no sobrevivieron
a las llamas o al Segunda Guerra Mundial, pero los edificios
religiosos han perdurado con el tiempo.
Un ejemplo de majestuosidad, es la
pagoda Kutodaw, considerada como el libro más grande del mundo, pues
como en la época que fue construida no abundaba el papel, el rey
Midón mandó a inscribir el Cánon Pali, la escritura budista más
antigua, en 729 losas de mármol dentro de un conjunto de 730
edificios que impresionan al más experimentado viajero.
No sólo las pagodas impresionan en
Mandalay; los barrios populares también tienen gran encanto, como
por ejemplo el barrio fluvial, donde viven las humildes familias en
casas de madera y palma.
Son famosas las maderas birmanas, por
su calidad y por su dureza. Muchos de sus habitantes se dedican a
transportar la madera con ayuda de elefantes y búfalos y observarles
mientras respiramos el aroma de la comida de las mujeres birmanas y
vemos a los niños haciendo equilibrios en el paisaje, es una imagen
que contrasta con la seriedad de las pagodas.
Madalay es un lugar ideal y punto de
partida para visitar la región central del país, como por ejemplo
Monywa, donde encontramos la pagoda Thandobay o la excursón al lago
Inlé, conocido mundialmente por su belleza excepcional y famoso por
los barqueros que mueven ingeniosamente los remos con los pies.
Birmania es una país con una gran
riqueza y muchos recursos, tanto en agricultura, como en extensión
forestal, además de poseer mucas riquezas en piedras preciosas y
semipreciosas. Es recomendable ir ahora, antes de que el país
cambie, se instaure la democracia y se abra definitivamente al
turismo mundial, porque muchos escenarios con encanto que ahora
podemos disfrutar, ya no se repetirán.






